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¿Tiene precio alguno el ser Christiano? (Spanish)

¿Tiene precio alguno el ser Christiano? (Spanish)

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Permíteme ahora unos momentos de tu tiempo a fin de que podamos considerar sinceramente el asunto de ser cristiano.

¿Cuesta verdaderamente, a una persona el llegar a ser cristiano y vivir hasta el fin de la vida para Jesucristo?

Algunos estarán ya contestando la pregunta diciendo: “Sí, costaría desistir de muchos de mis amigos; significaría no concurrir a los lugares de diversión que suelo frecuentar; significaría que debo dejer a un lado todos los hábitos mundanos que tienen los pecadores, y muchas otras cosas”.

Bien podrías mencionar éstas y otras cosas que llamarías “COSTO”; pero, amigo, veamos el otro lado de la cuestión. ¿Cuánto le costó a Cristo el que tú pudieras llegar a ser cristiano?

Fue por ti y por mí por quienes El se presentó ante Pilato y fue condenado a muerte; por ti y por mí el látigo romano, — formado por nueve tiras de cuero, que tenían en el extremo pedazos de acero — azotó su carne, le arrancó de su cuerpo; por ti y por mí El permitió que se le colocara una corona de espinas en su cabeza, mofándose de El cuando lo hacían; por ti y por mí El llevó aquella afrentosa cruz a cuestas al lugar de muerte, el Calvario; por ti y por mi sus manos y pies fueron atravesados en la cruz; por ti y por mí El permitió que los soldados romanos levantaran la cruz ignominiosa y la colocaran en aquel agujero preparado de antemano para tal objeto; fue por ti y por mí por lo que su sangre fue derramada para que nuestros pecados fuesen lavados.

¿Preguntarás nuevamente: ¿CUANTO COSTO EL QUE LLEGARAMOS A SER CRISTIANOS? Te contestaré: “COSTO EL TODO DE CRISTO”. El soportó nuestros pecados en su propio cuerpo: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (I Pedro 2:24).

Todo lo pagó Cristo quien por mí Libremente derramó Su sangre carmesí.

¿Estás dispuesto a aceptarle como tu Salvador personal? Ya ha sido cancelado el precio de tu salvación. Quizá tendrás que desistir de unas cuantas cosas mundanas despreciables; pero los burladores nunca colocarán una corona de espinas sobre tu cabeza, nunca te crucificarán, nunca escupirán tu rostro, nunca te darán vinagre a beber. Todo esto ya ha sido hecho, por ti, sin que tú tengas que sufrirlo.

¿Aceptarás a Jesús hoy como tu Salvador personal? Dios está dispuesto a salvarte hoy mismo. “He aquí ahora el tiempo aceptable” (2 Corintios 6:2).

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18).

La salvación es gratuita; por consiguiente, no puede ser comprada con buenas obras, ceremonias religiosas, oraciones, etc.

“La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

“No por obras, para que nadie se glorie” (Efesios 2:9).

¿Qué debo yo hacer para recibir este don? “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).

Permítele que entre en tu corazón ahora mismo. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Rvdo. Jaime Lowe.

Tengo la convicción de que necesito un Salvador. Aquí, hoy mismo, recibo sinceramente al Hijo de Dios como mi Señor y Salvador. Por su gracia prometo vivir para El y confesarlo ante el mundo entero.

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