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¡Redimido! (Spanish)

¡Redimido! (Spanish)

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Probablemente usted ha leído la historia del esclavo negro que fué puesto a la venta en remate público. El comprador, quien había ofertado decididamente, le puso de inmediato en libertad. Ese esclavo había sido redimido; su libertad, comprada.

¿Sabe usted, amigo, que a menos que sea un verdadero cristiano, usted también necesita ser redimido?

El apóstol Pedro escribe en su primera epístola (1:18, 19): “…habéis sido rescatados, no con cosas corruptibles, como oro ó plata; sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación:”

Redimido de Pesada Pena
¿Ha oído usted de los Diez Mandamientos? Ellos contienen en resumen todo lo que Dios demanda del hombre, criatura suya.

Usted y yo hemos violado esa ley y así nos hicimos merecedores del castigo, porque Dios es justo y debe castigar el pecado.

No escaparemos la pena de muerte eterna a menos que seamos redimidos.

Cristo Jesús hizo posible la redencion al pagar la pena por otros. El dió su vida en rescate por pecadores. Lo pagó todo para los que confían en él.

¿Pagó también por usted? ¿Ha sido usted redimido de la pesada pena de su pecado?

Redimido del Poder del Pecado
Cuando el hombre se separó de Dios al cometer pecado, desobedeciendo el mandato divino voluntariamente, se hizo esclavo del pecado.

Usted se pregunta: “¿Yo, esclavo del pecado? No soy un borracho, ni jugador, ni ladrón, ni adúltero.”

Pero, ¿nunca miente usted, no tiene envidia, no odia? ¿No están acaso presentes en su alma las semillas de todo pecado y crimen? Usted puede ser muy respetada en la opinión de los hombres; pero el pecado, como un cáncer, tiene sus raíces profundas en su alma, y su fin es la muerte.

Usted no puede romper las cadenas del pecado, así como tampoco un hombre levantarse a sí mismo en el aire tirando de sus ropas.

Pero hay buenas nuevas para usted. Si Cristo lo redime, paga por sus pecados y elimina la condenación de la ley, El también hará de usted un nuevo ser. Le dará un nuevo corazón. Le dará un deseo de amarle a El y a su semejante. Y así la ley de Dios se tornará en su deleite.

¿Ha sido redimido usted del poder del pecado?

¿Cómo Puede Uno Ser Redimido?
La respuesta que la Biblia da a esta pregunta es el centro mismo del Evangelio: solamente por la verdadera fe en el Señor Jesucristo.

Usted no puede ser salvo por sus obras puesto que ellas son imperfectas y, aún las mejores de ellas, manchadas por el pecado.

No por obras, solo por fe: éste es el mensaje de salvación.

Esa fe es una confianza completa en que Dios por su gracia le dará los méritos de Cristo Jesús para ser así redimido.

Esa fe es una aceptación sincera de Cristo como su Redentor y un rendirse incondicionalmente a El como su Señor. Porque si Cristo lo ha comprado, usted pertenece a El. El es su Señor y Dueño.

Pida a Dios que le dé esa fe. Usted no se la puede dar a usted mismo. Y cuando haya orado desde lo profundo de su alma, en arrepentimiento de pecado, crea que Dios ha oído su oracióm Dígale: “Señor, creo; ayuda mi incredulidad.”



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