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Drogadicción a Transformación (Spanish)

Drogadicción a Transformación (Spanish)

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A la edad de dieciséis años, casi morí por mi drogadicción. Como muchos jóvenes, estaba buscando cosas emocionantes para mi vida, y las encontré, pero eran cosas equivocadas.

Tuve mi primera experiencia con la marihuana a la edad de doce años.

Todos mis amigos se drogaban, y yo quería ser parte del montón. Entre más fumaba marihuana, más la necesitaba, hasta que llegó el momento en que ya no me satisfacía y empecé a usar heroína. Mi vida fue una de pleitos entre pandilleros, andar en la calle y fiestas de marihuana.

El poco dinero que yo tenía no era suficiente para costear la adicción que ahora me controlaba. Para tener dinero para drogas, robaba cualquier cosa que podía vender, incluyendo las pertenencias de mi familia. Esta costumbre mortal me robó tanto mi salud moral como la física.

Un día, durante una guerra de pandillas, recibí una bala justo debajo de mi corazón. Por tres semanas estuve al borde de la muerte. Estando en esa condición, le prometí a Dios que yo cambiaría si Él me devolvía mi salud. Pero en lugar de cumplir, en cuanto me dieron de alta del hospital, regresé a mi vieja vida y pronto fui arrestado otra vez. Pasé un año en un reformatorio pero sin mejoría. Incluso cuando estaba encerrado, los contactos de afuera lograban proveerme drogas a escondidas.

Cuando fui liberado, me encontré de nuevo en mi medio ambiente habitual. Algunas veces pasaba días lejos de mi hogar, durmiendo sobre techos, en los parques y en los corredores. Una noche, después de una sobredosis de heroína en el techo de un edificio en el vecindario, casi caí seis pisos hasta la calle. Fue la reacción rápida de otro pandillero que me salvó de caer a la muerte. Por alguna razón, Dios salvó mi vida. Como resultado de esa experiencia y de todo el desastre trágico de mi vida, sufrí un colapso completo y desarrollé una condición cardiaca. El resultado fue que a los dieciséis años de vida yo estaba destrozado emocional y físicamente. Aun con tratamiento psiquiátrico, no había alivio. Fue cuando me di cuenta que estaba viviendo en un mundo de fantasía. No había felicidad ni paz para mí. Una inquietud y un conflicto interior me poseían. Como yo era un adicto perdido, sabía que mis días estaban contados. Mis amistades morían uno por uno, víctimas de sus adicciones a los narcóticos. Parecía que no había salida a mi problema.

Una noche, unos parientes me invitaron a asistir a una reunión juvenil en una iglesia cristiana. Sentía que no tenía nada que perder, así que asistí. Esa noche vi jóvenes limpios y decentes que amaban y servían a Dios. Yo quería ser como ellos. Quería desesperadamente cambiar. El sermón fue sobre el amor de Dios y Su poder para liberar del pecado. Inmediatamente supe que eso era para mí. Escuché que Dios me amaba tanto que había dado a Su Hijo para morir por mí. En ese momento creí que Dios podía hacer algo por mí. Sin titubear, me arrepentí de mis pecados, y por fe acepté a Cristo en mi vida como mi Salvador personal.

Instantáneamente empezó a realizarse un cambio dentro de mí. Con fe en Cristo, sabía que mi adicción se vencería. Cristo había hecho la diferencia.

En pocos días, el deseo por las drogas había desaparecido de manera completa. Experimenté un cambio rotundo en mi vida mental, física y emocional. Desde esa noche, la paz y la felicidad han sido mías.

Mi esposa, hijos y yo ahora tenemos un maravilloso hogar cristiano. Todo esto y más se encuentra en Jesucristo, quien murió por nosotros. No hay nadie como Cristo. Él se interesa en los casos difíciles de la vida. Yo le recomiendo el mismo Evangelio que cambió mi vida. La Biblia dice: “He aquí, yo soy el SEÑOR, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí?” Jeremías 32:27 Cualquier cosa que esté dominando su vida hoy, Cristo Jesús lo puede librar. La Biblia enseña: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Juan 8:36

¿Por qué no se arrepiente ahora mismo y recibe a Jesucristo como su Señor y Salvador?

Orlando Fitzhugh



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